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Remedios grabados para escuchar
Técnica
Placas de cobre grabadas con plantas medicinales y tornamesas.
Grabado en lámina de cobre con barniz blando impreso sobre papel algodón, medidas variables.
Composición musical de 16 minutos, realizada a partir de los sonidos de las placas grabadas.
Año
2021
Colaboradores
Jorge Andrade Roca, compositor
Abraham Calvario, artista
Santiago Osorio, artista
Ing. Osvaldo Valera, ingeniero
Antonio Quiroz, curador
Exposiciones
Centro Cultural Los Pinos, Chapultepec, Ciudad de México
Museo de la Evolución, Puebla
Casa de la Cultura Municipal de Zacatecas
Desde la Antigüedad se conocen las virtudes de las plantas medicinales, muchas de las cuales tienen principios activos que se utilizan y se sintetizan en la medicina moderna. En Mesoamérica el uso de estas plantas estaba ligado a distintos rituales y creencias religiosas, mismas que lograron sobrevivir luego del proceso de colonización.
La artista Mónica Muñoz plasma todos estos saberes en esta exposición, remedios herbales que se han mantenido en el imaginario ritual de distintos pueblos y que resuenan constantemente en nuestra cotidianidad.
A partir de la diversa variedad botánica del Jardín Etnobotánico de Tizatlán, la artista se inclinó hacia las plantas curativas o medicinales y a través del conocimiento de los jardineros decidió plasmar remedios curativos para distintos males: romero, lavanda, salvia, ruda, hojas de guayaba, hierba limón, entre otras.
La técnica de impresión se logró a partir de la fijación de las hierbas en las placas circulares de cobre de distintos diámetros por medio de la técnica del barniz blando, sumergiendo posteriormente las placas en un baño de percloruro de fierro, el cual penetra en la placa, grabando las zonas libres de barniz y realizando así la impronta.
Una vez grabadas las placas se procede a entintar y a realizar las primeras pruebas y bruñendo las partes necesarias. La artista decidió realizar impresiones de todas las placas, aludiendo a la parte más tradicional del grabado, es decir la impresión.
La pieza de mayor formato corresponde a una mezcla de plantas que son utilizadas en el conocido “baño de enferma”, ritual realizado una vez que la mujer ha dado a luz y que le permite recuperar su tonalli, su fuerza vital y su calor corporal. Una tradición que proviene de los pueblos originarios y que preferentemente se realiza en un temazcal o baño de vapor, aunque también puede realizarse en una tina, como baño de inmersión.
En la tradición nahua clásica el embarazo y en especial el parto eran vistos como una escena de guerra, como el combate entre dos fuerzas antitéticas, por lo cuál es entendible que las mujeres que morían en el parto eran representadas como Cihuateteoh, mujeres divinas que ayudaban al sol a bajar desde su cenit hasta el poniente o cihuatlampa, “lugar de las mujeres”. Es inevitable pensar también en el conocido códice De la Cruz-Badiano, primer tratado de las plantas medicinales americanas, compuesto en 1553, donde el médico indígena Martín de la Cruz refiere a enfermedades de índoles varias y a sus remedios y tratamientos en la herbolaria tradicional indígena. El códice fue utilizado como referente en investigaciones modernas sobre los principios activos de ciertas plantas y sus influjos en el parto, por ejemplo, dando razón de la sabiduría milenaria asociada al conocimiento de las plantas nativas.
La idea principal de este conjunto de obras es la exploración del sonido que distintos materiales pueden producir al contacto con las placas. Este objetivo se logró debido a la fijación de las plantas con el barniz y el tiempo en el que las placas estuvieron sumergidas, obteniendo surcos profundos que generan sonoridades y reverberaciones que son trabajadas en conjunto con Jorge Andrade, músico poblano contemporáneo.
Al entender el sonido como otro tipo de impresión, esta vez producida en el oído por medio de vibraciones, Mónica Muñoz recurre a la idea de una impronta sonora, ya no únicamente visual, abriendo así el panorama del grabado a una experiencia sensorial que pasa no sólo por la vista, sino también por lo auditivo.
El sonido reforzado por la mirada como impresión de lo visible, visibilizando en este sentido lo que sería perceptible únicamente a través del oído. Accediendo así a la sabiduría herbal de nuestros antepasados que traspasa no sólo las barreras del tiempo, sino también las corpóreas, logrando que la cura proporcionada de manera física nos atraviese acústicamente.
Antonio Quiroz.



































































